Después de un par de años de permanecer en casa, entre libros, vuelvo a formar parte del mundo laboral. En realidad, no vuelvo a formar parte del mundo laboral todavía, pero se podría decir que salgo a la luz de nuevo, a la sociedad.
Antes de formar parte del mundo laboral de nuevo -esto ya lo escribí tres veces- tengo que pasar la selección de personal después del curso de capacitación. Todavía no estoy tengo incorporado a mi sistema que el lunes empiezo a viajar a la capital, todos los días, como si estuviera realmente trabajando, cuando en realidad, voy a estudiar. Creo que va a estar bueno, porque voy a empezar a moverme dentro de este círculo, que dentro de algunos años -pocos, espero- será el mundo en donde me voy a desenvolver, como ingeniera en informática.
Ingeniera/o en informática, qué título eh! Da la impresión que el ING. adelante hace sentir a uno mucho más importante, como con más categoría. Me gustaría oir en algún momento que alguien me llame “la Ing. Alonso”. Suena bien no? … Aunque yo lo vengo escuchando hace bastante, ya que mi papá es ingeniero agrónomo, y mucha gente se refiere a él como el Ing. Alonso, así que se podría decir que para el momento en que me reciba, ya voy a estar acostumbrada a oirlo, y no me va a sonar tan raro.
Volviendo al tema que es el centro del post del día de hoy, todavía no puedo creer que me llamaran después de la entrevista. Ojo, la entrevista estuvo bárbara, incluso me dijeron que iban a llamar, pero aún así, todavía no caigo. Y claro… después de haber desparramado miles y miles de curriculums por todo Capital y Gran Buenos Aires, y no conseguir nada, ya me había acostumbrado a esperar sentada. La verdad, es que estoy contentísima. Ahora que me llamaron, voy a poder formar parte de los testimonios del sitio de Bumeran, contando que me funcionó, que encontré el laburo de mis sueños, etc… etc…
… Y creo que estoy ahí nomás de lograrlo. Una vez que esté adentro, va a ser cuestión de hacer sociales -como dice mi mamá-, empezar a conocer gente, hacer contactos, y darme a conocer en los círculos informáticos, para decirlo de alguna manera. Entonces, una vez que haya hecho eso, si algún día necesito algún empujoncito, tal vez tenga a quien llamar para que me dé una mano.
Y es así. Por ahora, no tengo más novedades, salvo comentar algo obvio como que el diseño del weblog cambió. Se nota? Al principio le había puesto uno de los templates que vienen incorporados a Blogger, pero yo soy de las que piensan que si uno va a tener un lugarcito en la web, lo tiene que hacer suyo -como si fuera una casa propia- y darle su toque personal. Por eso, les presento el nuevo look de Pipo en la Web, aunque tal vez no sea el definitivo, porque siempre estoy cambiando de opinión y tratando de mejorar los diseños. Si no me creen, pregunten a mis vecinos de Modblog, cuántas veces cambié el diseño de mi blog. ![]()

0 Respuestas a “Cambio de vida”